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Cuando la pasión obsesiva colisiona con el día a día.

Para muchos de los que me conocen esto será una sorpresa, para otros no. Es lo que tiene ser multifacético. Pero me he visto en la disyuntiva de tomar una decisión importante en mi vida. Y no es fácil.

Las pasiones se convierten en obsesivas empiezan a colisionar con el día a día y las cosas ya no funcionan. Todo va mal. Y la mente se distrae.

Todo tiene una historia.

Hace 37 años mi madrina me regaló un juego que cambió mi vida. Se trataba de un juego de estrategia de tablero llamado Othello (en algunos lugares le llaman Reversi). Un juego en teoría muy sencillo pero que si quieres jugar bien se complica con una estrategia que tiene mucho de matemático y de intuición humana.

En 1992, por casualidad participé en el primer campeonato de España de este juego, del que salí ganador, para sorpresa mía. Así empezó algo que ha durado 20 años. Gracias a este triunfo disputé el campeonato del mundo en Barcelona, y conocí de primera mano la dimensión internacional del juego. Evidentemente nos derrotaron a los tres españoles como novatos. Aprendimos muchísimo.

Conseguí organizar un grupo y establecer como periódico el campeonato de España y poder organizar otros campeonatos. Pero en 1995 me encontraba completamente sólo en la organización. Así que me dediqué a jugar en internet y desaparecer.

En 1998  se volvió a organizar el campeonato del mundo en Barcelona, conseguí que la organización aceptara que participasemos como equipo nacional otra vez las mismas personas que jugamos en 1992. Fué bonito el proceso de recuperar a los otros dos integrantes.

Después volvió el letargo, internet, jugar on-line. Un día en una de las plataformas en las que juagaba me interpelaron unos jugadores españoles. Preguntándome si era el “mítico” Òscar Martínez. Sorpresa. Rubor. Confirmación. Si, aparecía para una serie de jugadores como un mito por haber iniciado el juego en España. Esto culminó en Madrid en 2004 con la organización del nuevo campeonato de España. A partir de esta fecha me hice cargo de la constitución de una asociación de jugadores, de organizar cada año el Torneo Internacional de Barcelona y de hacer itinerante el campeonato de España.

Es un juego minoritario, masivo en la red, pero pocos juegan presencialmente. En el fondo a lo largo de estos años hemos sido un nucleo de unos 6 jugadores españoles los que hemos estado dinamizando el juego. Participar y organizar ha sido una pasión los últimos años. Conseguimos ser incluídos como torneo en el circuito europeo por la calidad de nuestra organización. El campeonato de España se ha hecho en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla, Santander, León… Apariciones mediáticas. Jugar el campeonato del mundo en Reykjavik.

Campeonato de España - Santander

Cada vez el nivel de exigencia es más alto, al menos para mi. Jugar y organizar ha acabado conmigo. Y necesito ser sincero conmigo, no puedo seguir compitiendo.

Othello no es un juego sencillo. Hay que estudiar, jugar, repasar, memorizar, contrastar con programas, hacer ejercicios mentales. En Japón la final se retransmite por televisión al mismo nivel que la final del campeonato de Go.

El 22 de enero de 2012 he decidido guardar las fichas. No puedo seguir el nivel de exigencia que creo que tiene la gestión del juego y mantener un ránking. Mi juego se ha vuelto mediocre, triste, la característica que me identificaba como jugador batallador se ha diluído.

Los que tenéis una pasión que os convierte en “frikis” a los ojos de los demás me entenderéis. He jugado a Othello desde que tengo uso de razón, no recuerdo cuando aprendí, he mejorado el juego, me defiendo, pero no soy un “maestro”, soy un jugador más. He tenido muchos aprendices, todos me han ganado en algún momento.

Othello, un juego que se aprende en un minuto y se tarda toda una vida en ser maestro. Quizá vuelva algun día a jugar, de momento adiós.